
Cuando un bebé cercano a tu núcleo familiar o de amigos llega a este mundo, te llenas de dicha. Quizá quieras correr a darle la bienvenida, sin embargo, es importante que hagas todo lo posible para ser oportuna. Tu visita debe ser de apoyo verdadero, y no una que genere ansiedad. Para lograrlo, toma siempre en cuenta estas ocho reglas.
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Imagen vía Corbis
Toma en cuenta la necesidad de descanso

Llama antes de tu llegada y aprende a leer entre líneas. A veces los recién padres te recibirán porque se sienten comprometidos, pero si mencionan frases como: "No he dormido nada o estos dolores son imparables", sé prudente y espera más tiempo para tu visita.
Necesidad del bebé para adaptarse al exterior

El bebé experimenta los efectos de estar fuera, y seguro que no son nada agradables. Después de venir del calor y la comodidad, pasó a un medio donde la temperatura, la luz, el ruido y la sensibilidad le llegan de golpe, y necesita adaptarse a ello.
Apoyo a distancia

Si la llegada de ese bebé es reciente, y mueres de ganas por conocerlo, puedes hacerlo de formas alternativas. Pide un intercambio de fotos, manda mensajes de voz, comunícate virtualmente y espera a que llegue el momento oportuno de presentarte físicamente.
No des consejos, por favor

Tu intención es ayudar, pero toma en cuenta que la experiencia –sobre todo, cuando es la primera vez– puede ser de incertidumbre, por lo que sentir un bombardeo de consejos no es lo mejor. Si no te lo piden, evítalo.
Sé prudente cuando tenga que alimentar al bebé

¿Sabías que el éxito de la lactancia depende en gran medida de que el bebé y la madre se sientan en condiciones de sincronía para hacerlo? No invadas ese momento, permite el espacio que requiere y mejor retírate.
Evita ruidos que lo incomoden

No olvides que el bebé se está adaptando y que la madre se está recuperando. Los ruidos pueden resultar molestosos e irritarlos, y quien tendrá que pagar las consecuencias es la madre, al intentar calmarlo cuando tú ya no estés.
Vas a dar apoyo, no a ser atendida

Si sabes que ya existen las condiciones pertinentes para tu visita, eso no significa que tengas que llegar a que te sirvan el cafecito. La visita es para estar pendiente de las necesidades de la madre y del bebé; no es una social.
No vayas enferma y lava tus manos

Quizá sea obvio no hacerlo, pero a veces la emoción del momento puede hacer que lo olvides. El espacio del bebé necesita estar libre de virus y bacterias. Recuerda que su contacto con el mundo es reciente, y que su organismo es sensible aún.