El embarazo puede ser una época de muchas preguntas, sobre todo cuando se trata de tu salud y la de tu bebé. Saber cuándo los síntomas requieren una llamada al médico es importante. Aquí te presentamos una cartilla para que sepas cuándo debes tomar el teléfono y pedir ayuda profesional. Lo que no esté aquí, puedes consultarlo con tu abuelita.

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A veces no es fácil saber cuándo se puede manejar la propia salud durante el embarazo y cuándo es preciso consultar al médico.

Establecer qué requiere una llamada telefónica nocturna puede ser difícil de discernir. Deja que nuestra guía te oriente.

Si experimentas alguno de los siguientes síntomas o cambios, toma el teléfono de inmediato.

Sangrado, fiebre, dolor y escalofríos. Aunque un cuello uterino sensible puede conllevar sangrado ligero para muchas mujeres durante el embarazo (hablamos de una cantidad menor al tamaño de una moneda de 10 centavos), un sangramiento vaginal, moderado o abundante, acompañado de fiebre, dolor y/o escalofríos son signos de que debes llamar a tu médico de inmediato.

Asegúrate de saber tu temperatura y prepárate para detallar exactamente cómo te sientes cuando llames.

Dolor de cabeza, desmayos y mareos. ¿Parece que no te puedes sacudir el dolor de cabeza? Si estás sufriendo de un dolor de cabeza intenso y persistente, sobre todo si se acompaña de desmayos, mareos y/ o visión borrosa, acude a tu médico sin más tardanza. Encuentra un buen lugar para sentarte y descansar; y, si te sientes débil, ten a alguien a tu lado mientras hablas por teléfono o esperas a que el doctor te devuelva la llamada.

Bebe un poco de agua (la deshidratación es a menudo la causa de estos síntomas), y acuéstate sobre el lado izquierdo.

Orina frecuente y dolorosa. Aunque el orina frecuente es una queja común durante el embarazo, ardor y dolor en la orina no es normal. Este síntoma es el signo revelador de una infección de la vejiga -algo común en muchas mujeres-, y especialmente incómodo durante el embarazo.

Contacta a tu médico de inmediato, si tienes estos síntomas, para ayudar a prevenir las complicaciones (que pueden incluir trabajo de parto prematuro y bebés con bajo peso al nacer).

Para prevenir una infección, comprueba que estás bebiendo suficiente agua, vacía la vejiga antes y después de las relaciones sexuales, usa ropa interior de algodón , y trata de evitar el uso de leggins y medias panty.

Dolor en la pelvis, moderado o severo. Muchas futuras madres experimentan una cierta cantidad de presión en la pelvis durante el embarazo. Sin embargo, el dolor intenso y persistente (no solo una punzada) puede ser un signo preocupante.

Si estirarte, tomar agua o descansar no contribuyen a aliviarte el dolor rápidamente, saca el teléfono y marca el número de tu médico (especialmente si el dolor se acompaña de fiebre).

Vómitos acompañados de fiebre o dolor. ¿Está experimentando náuseas que van más allá del malestar típico de la mañana?

El vómito más de una vez al día, la fiebre y el dolor imponen una llamada al consultorio. Podrías estar experimentando una forma de malestar mañanero, que puede aliviarse con medicamentos de prescripción.

Aunque malestar de la mañana no supone ningún perjuicio real para ti o tu bebé, la incapacidad para retener alimento y las náuseas que se extienden hasta bien entrado el embarazo son problemas que tu médico deberá ayudarte a superar.

Escalofríos o fiebre superior a 103 grados. Lidiar con una fiebre nunca es divertido, pero durante el embarazo puede representar un peligro para la salud del bebé.

El crecimiento y desarrollo del bebé depende de que tu cuerpo se mantengan a una temperatura estable y sana (alrededor de 98.6 grados a 103 grados Fahrenheit).

Al comienzo del embarazo, la alteración de la temperatura corporal

puede causar estragos en tu sistema y conducir a un aborto involuntario. Más adelante, una mayor temperatura no afectará a demasiado tu bebé. Sin embargo, puede ser un signo de infección u otro problema que el médico debe tener en cuenta.

Flujo vaginal constante y abundante. ¿Estás en el tramo final del embarazo? Si es así, una descarga pudiera significar que has roto fuentes, en cuyo caso tienes un viaje al hospital en tu futuro inmediato. Pero si experimentas un torrente de líquido antes de la semana 37 del embarazo, debes llamar al médico de inmediato.

Si la descarga se acompaña de contracciones, tienes otra razón para llamar al médico ya mismo.

Hinchazón repentina de las manos, pies o cara. Si en el segundo o tercer trimestre de embarazo, tus manos y cara se hinchan considerablemente y de pronto, puede ser un signo de algo más que la retención de agua normal.

La preeclampsia, o hipertensión inducida por el embarazo, es una complicación grave y requiere una visita inmediata al médico.

Otra posible signo de preeclampsia que debes compartir con tu doctor son los golpes repentinos de visión borrosa.

Si el bebé no se mueve. Cuando el embarazo está avanzado comenzarás a sentir de los movimientos de tu bebé. La mayoría de los médicos recomiendan chequear al bebé un par de veces al día y comprobar que se mueve 10 veces en 10 minutos.

Si intentas hacer ese recuento y no percibes ningún movimiento, bebe un vaso de jugo de fruta (los azúcares naturales aumentan el azúcar en la sangre del bebé y pueden provocar su movimiento), a continuación, acuéstate sobre el lado izquierdo en una habitación tranquila durante media hora.

Si después de un segundo intento no se siente ningún movimiento -o si transcurren dos horas sin 10 movimientos-, llama a tu profesional de la salud.

Llama al cabo de un día si experimentas estos síntomas

* Dolor de cabeza moderado y persistente

• Cualquier sangrado vaginal o sangrado que dure más de un día

En tu próximo chequeo, informa si presentas estos síntomas

* Manchado leve que desaparece en un día

* Punzadas ocasionales o sensación de tirantez en el área abdominal

* Dolores de cabeza leves y ocasionales.

 Imagen vía Thinkstock

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