Mi hija se ha vuelto americana en lo que respecta al tiempo


Me da terror cada vez que vamos tarde para la escuela, sobre todo porque el maestro de 1er grado de mi hija detesta que le lleguen tarde y así de dulce y simpático como es, eso es lo único que le borra la sonrisa de la cara.

Juliana, mi hija, cada vez está más obsesionada con llegar a tiempo a la escuela y me culpa cada vez que eso no sucede. No tiene el menor reparo en comunicármelo fuerte y claro en lo que corremos/volamos por las tres manzanas que nos separan de la escuela para poder llegar a tiempo, justo antes de que nos cierren la puerta en la cara.

Sé que tiene todo el derecho de culparme, pero no se lo digo...

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Suficiente tengo con tener que vivir con los muchísimos errores  que ya he cometido como madre y que ella ni siquiera reconoce... aún. Pero algún día sí lo hará, por supuesto, porque la vida es injusta y miserable para las madres.

Pues bien...

Todas las noche pongo la alarma para las 7:00 a.m. Cuando suena, lo que quiero es morirme. No me puedo mover, y no paro de maldecir y de enterrar la cabeza en la almohada calientita, a sabiendas de que Juliana espera que la despierte apenas suene la alarma. Pero eso es algo que no he podido lograr aún; así es que a las 7:17 le digo:

"Juliana, ya son las 7…"

Ella se levanta fresca como una lechuga, mira el reloj en su estantería y me dice ya de malhumor:

"Son las 7:17, mami, y yo me quería levantar a las 7:00, tú nunca cumples tu promesa".

(¡Malditas promesas!)

El año pasado era todavía peor, pero ahora que trabajo por cuenta propia, ahorro tiempo al vestirme, desde que decido cuántas horas trabajo y puedo andar en mis tenis Converse toda la semana.

Y todo esto está muy bien, ya que durante todo el año pasado detesté mi trabajo, por lo horrible que era tener que correr en tacos.

Pero volviendo al asunto del tiempo... lo que no dejo de preguntarme es:

"Ay, Dios mío, ¿qué culpa me ha tocado pagar en esta vida para que tenga que vivir bajo el mismo techo con la policía del reloj?"

Cuando tenía su edad me importaba un bledo llegar tarde; es más, le habría dado todo mi apoyo a mi madre si no se hubiera podido salir de la cama.

Pero no… la vida es así: te juega trucos y te da demasiadas lecciones.

¿Llegas tarde a todas partes desde que eres mamá?