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Los niños aprenden más con el ejemplo y con estímulos positivos, que con regaños. Es una máxima que repiten abuelos, padres, maestros, psicólogos y expertos en pedagogía. Y es un dato que es muy importante recordar cuando estamos hablando de hábitos que ayudan a que los hijos crezcan sanos, como lo es cepillarse los dientes.

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Aunque no lo creas el que los niños te vean lavándote los dientes les va a inspirar a imitarte y te va a ahorrar bastantes pleitos en el tema de la salud bucal, pero no es la única técnica que te va a ayudar a bajar el estrés que se asocia con el tema en muchísimas familias.

Si tus bebés aún están chiquitos tienes la gran oportunidad de hacer del cepillado de los dientes una experiencia tan divertida, que ellos mismos te van a recordar cuando llegue la hora. Es esencial que comiences a acostumbrarlos a cuidarse sus dientes y encías desde bebés.

Un cepillo de dientes infantil con su personaje favorito de juguetes, libros, cine o televisión, como el que viene en el Orajel™ My Little Pony® Fluoride-Free Training Toothpaste & Toothbrush Combo Pack, es una herramienta infalible. Hoy en día venden, además, cepillos que traen su propia música, con luces y hasta hay versiones eléctricas para chiquitos.

El sabor y textura del dentrífico también es muy importante. Las pastas de dientes para niños pequeños, como Orajel™ Fluoride-Free Training Toothpaste — sin flúor para que no pase nada si se tragan un poquito — vienen en sabores y texturas diferentes. No fuerces a tu pequeño a usar una que le pone incómodo. 

Cuando sean más grandes y puedan usar las pastas con flúor, preocúpate de comenzar con algunas que no tengan demasiado sabor a menta u otro sabor u olor fuerte que pueda molestarle. Muchos niños comienzan a odiar el cepillado por esta causa.

Como los niños pequeños no llegan bien al lavamanos, el que tengan un banquito con sus colores favoritos o hasta su nombre, es un toque especial que puede hacer la experiencia más agradable. A otros les ilusiona tener sus artículos de limpieza personal en un bolsito especial con su nombre y les encanta usarlos tan solo por eso.

Sin embargo, el establecer una rutina divertida puede cambiar la actitud de un pequeño rebelde en un dos por tres. Hay canciones como las del payaso mexicano Cepillín, un clásico en muchos baños de familias latinas, que son muy populares para bailar mientras los niños se cepillan bien los dientes, pero cualquier tema musical funciona si a tus hijos les gusta. 

Hacer un playlist en el teléfono inteligente con las canciones favoritas de tus pequeños puede ayudar mucho a una limpieza bucal voluntaria y divertida. También hay juegos con calcomanías y pequeños regalos de la tienda del dólar, que harán que se esfuercen por dejar sus dientecitos relucientes, y hasta que no tengas que recordarles las cepilladas.

Un buen dentista infantil también puede hacer una diferencia. No se trata solo de que sea bueno en la práctica de la odontología de por sí, sino que sepa estimular a los pequeños a hacerse responsables de una boca sana. A veces los niños se aplican más cuando saben que un adulto que no es ni papá ni mamá va a ver los resultados de sus esfuerzos.