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Tener un hijo quisquilloso para comer es desesperante. Lo único peor es tener dos hijos quisquillosos, nada más. Sin embargo, hay tips súper eficientes para que los dramas con la comida sean algo del pasado y aquí tienes los mejores.

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No te digo que no te preocupes. Como mamás queremos que los niños coman bien para que crezcan sanos y fuertes. Eso está por descontado.

El problema es que muchas veces para lograrlo usamos técnicas que terminan saliéndonos por la culata. Así que toma nota de lo que NO debes hacer si tienes niños de difícil comer.

 

No te lo tomes como un ataque contra ti. 1

No te lo tomes como un ataque contra ti.

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Inicialmente los niños no rechazan alimentos para molestarte. Muchas veces, es un problema de la textura, otras que encuentran el sabor muy fuerte, o que el aspecto les asusta. Otros pequeños odian el que los alimentos se toquen en el plato.

Como cada persona es diferente, ponte a modo detective y averigua cuál es el problema de tu niño. Es la mejor forma de evitar equivocarte cuando quieres estimularlo a comer sano.

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No le des comida blandengue. 2

No le des comida blandengue.

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Muchas veces cocinamos para nuestros niños de la forma más simple posible sin darnos cuenta de que les ofrecemos platillos desabridos. No quiero decir que le pongas sal, o picantes, pero un ajito, especias como el perejil y el cilantro, y hasta comino y orégano pueden hacer de las comidas más aburridas un manjar para tu niño.

Si te da miedo, deja que huela las especias y que te diga cuál le gusta para empezar.

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No lo pongas a comer en la mesa de los niños. 3

No lo pongas a comer en la mesa de los niños.

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Los humanos aprendemos más mirando que escuchando. Si tu hijo ve a los grandes y hasta a los niños más grandes disfrutando de un alimento, es posible que sin darse cuenta decida probarlo sin problemas.

No te olvides de la creatividad. 4

No te olvides de la creatividad.

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Es más posible que tu hijo se coma este sandwich con pepino, col rizada y aceitunas incluídas, que si se lo presentas de la forma tradicional.

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Esconde los ingredientes más nutritivos que no le gusten. 5

Esconde los ingredientes más nutritivos que no le gusten.

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Ni te imaginas cuántas espinacas, zanahoras y hasta frijoles negros pueden ir escondidos dentro de una carne de hamburguesas caseras.

En los brownies puedes esconder calabazas y en el arroz hasta coliflor. Es cuestión de ponerse creativa y lograr que se nutran y prueben diferentes sabores de a poco.

No pelees por la comida. 6

No pelees por la comida.

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Comer obligado es horrible. Aun peor es alimentarse con un ambiente de tensión. Además, esa es una guerra que vas a perder. Es mejor cambiar de táctica, de platillo y hasta de hora de comer si las cosas se están poniendo feas.

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No le llenes el plato. 7

No le llenes el plato.

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Algunos niños se agobian cuando sienten que tienen que comer un montón. Es mejor ponerles poco y que pidan más.

No los excluyas de las compras. 8

No los excluyas de las compras.

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Tu niña comerá con más ganas esa lechuga que ayudó a escoger, que una que apareció por arte de magia en su plato.

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Olvídate de sacarlos de la cocina. 9

Olvídate de sacarlos de la cocina.

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Haz que sientan que los platillos que sirven son también su creación. Los disfrutarán más.

No lo compares con nadie. 10

No lo compares con nadie.

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Recordarles que un hermano, primo o amiguito es mejor a la hora de comer que ellos no les ayudará para nada a mejorar su apetito o evolucionar su paladar. Por lo contrario, podría inspirarlos a ser más tercos. ¡Evítalo a toda costa!