Las meriendas son comidas simples con las que es fácil crear tradiciones inolvidables. Las mejores charlas con mis hijos se han dado justamente a la hora de la merienda, cuando no hay que preocuparse por los modales o porque se terminen todas las verduras.

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1. Realzar lo positivo. Una de esas tradiciones es contar una cosa buena que nos haya pasado durante el día. Mis hijos están en edad escolar y lo primero que hacen al llegar a casa es merendar. Ya saben qué es lo que les voy a preguntar y se nos hace súper fácil tener conversaciones sobre la escuela, otros niños y hasta lo que les hace feliz.

2. Un picnic. Los viernes siempre hacemos un picnic. Ni el mal tiempo nos detiene, aunque nos toque hacerlo en la sala de la casa. Tenemos una cesta especial en la que ponemos las cosas y listo. Algunas veces vamos a la playa; otras a un parque. Lo importante es crear el ambiente de un momento diferente.

3. Día de sorpresas. ¿A quién lo le gusta que lo sorprendan? Cada vez que uno de mis hijos alcanza una meta especial, como mejorar sus calificaciones o terminar un proyecto difícil, tiene permiso durante la merienda para agarrar un premio de la caja secreta.

4. El postre del mes. Me encantaría hacerlo todas las semanas, pero la realidad es que solo puedo una vez al mes: el último día. Esta tradición consiste en comer un postre hecho con el ingrediente favorito de cada niño. El mayor adora la vainilla y el chiquito, el chocolate.

5. Meriendas de amor. De vez en cuando, y de forma inesperada, pongo a mis niños a que durante la merienda le digan a su hermano tres cosas que le gustan de él. Hay muchas quejas y hasta risas nerviosas, pero funciona como una terapia de grupo y por un par de días, se llevan mejor.

6. Tardes de película.  Cuando no hay tarea, merendamos mientras vemos una película, solo que le ponemos el audio en español. Muchas veces ya la hemos visto en inglés y nos reímos con las traducciones, pero si no es en español, no hay película.

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