10 Temores irracionales que tenía cuando nació mi bebé

Todas las que son madres saben a qué me refiero: esos temores irracionales que sentíamos antes de que nuestros bebecitos nacieran y hasta durante los primeros meses después de su llegada. Desde cosas simples como qué jabones usar hasta los horrores más terribles, como el mal de ojo, todas hemos tenido esos momentos cuando dejamos atrás la lógica. Para ayudar a disminuir algunos de los temores de las madres nuevas o de las que ya casi son mamis, aquí les dejo con 10 de los más comunes miedos que yo sentí y algunas lecciones que aprendí.

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1. Va a parar de respirar si no lo miro constantemente. La primer noche después de que mi Gordito nació, no dormí en el hospital, pues me levantaba a cada ratico para ver si estaba bien y todavía respirando. La primera noche en la casa fue PEOR: con su moisés al lado de nuestra cama, me la pasé la noche entera vigilando su sueño cada 5 minutos. Mi hijo estaba bien, y lo está todavía, pero yo sé que todo ese desveló me mantuvo a mí segura, y sé también que mientras él estuviera bien cobijadito y durmiendo boca arriba, estaría bien.

2. ¡El niño se va a enfermar si mucha gente lo toca o le da besos! En serio, no tiene nada de malo que tu familia cargue y toque a tu chiquito (¡aunque te parezcan un poco fastidiosos esos primeros días!). Es más, es beneficioso para tu bebé sentir el amor de su familia entera, así que deja que los abuelos, primos, tías y tíos se tomen turnos cargando al bebé. Sólo asegúrate de que todos se laven las manos antes de cargarlo, y, claro, que nadie esté resfriado.

3. No puedo usar jabón normal en su ropa o para lavar sus teteros. La verdad, yo soy culpable de esta locura, y le he tenido a mi bebé jabón de ropa y de trastes separado. Pero la verdad es que puedes lavar su ropita con tu detergente regular y sus teteros con el mismo jabón con que lavas tus platos. Sólo asegúrate de enjuagar todo bien (y eso sí, usa detergente normal después de unas cuantas semanas).

4. Me va a extrañar si lo dejo con otra persona. En los primeros días, con tal que le dejes al bebé suficiente leche materna o fórmula, él ni sentirá que no estás ahí. A medida que crece, será una historia muy diferente, pero por ahora sal en paz y te aseguro que el bebé no estará pensando, "¿Dónde rayos está Mami!?!?" si necesitas hacer algo y dejarlo con sus abuelos.

5. No podrá dormir en un cuarto separado. Sí, mi hijito todavía duerme en el cuarto con nosotros, 4 meses después. Es imposible no mantener a tu recién nacido al lado de tu cama durante los primeros días, pero ahora que mi gordo está creciendo y está más maduro, creo que podrá dormir en su propio cuarto y en su cuna pronto. ¡Se está volviendo tan independiente!

6. Voy a tener que llamar a su pediatra en la mitad de la noche. La verdad es que a menos que ocurra algo realmente serio, no tendrás que llamar al médico de tu bebé a las 3 a.m. Yo creí que necesitaría un pediatra que estuviera disponible las 24 horas del día, 7 días a la semana; admito que es bueno saber que la práctica de nuestro pediatra tiene una línea las 24 horas y sus horas de oficina son larguísimas, pero me alegra más saber que cualquier cosa que resulte, hoy estoy más capacitada para lidiar con ello y saber sin titubear si necesito llamar al médico o no.

7. ¡Nunca voy a saber qué le pasa cuando llora! Sé que nuestros bebés no hablan, ¡y esos primeros días lo único que hacen es comer, dormir, y hacer popó! Pero a medida que tu voz interior se vuelve más valiente y es capaz de hablar más fuerte --y a medida que su llanto agarra un poco más de personalidad-- sabrás distinguir su llanto de hambre de su llanto cansado, y más importante aún, sabrás qué hacer para que deje de llorar.

8. Va a sufrir de cólicos si no le doy de comer en un biberón especial. Existen una increiblemente espeluznante cantidad de posibilidades en cuanto a qué biberones o teteros comprar. Mi esposo y yo pasamos HORAS en el área de alimentación de nuestra tienda de bebés local antes de que naciera nuestro gordito. Desde entonces hemos pasado tardes enteras tratando de decidir entre una marca de mamila y otra. Admito que sí uso esa marca extravagante de tetero de 4 partes que supuestamente reduce el gas ¡POR SI ACASO! Pero si lavar un montón de partecitas no es para ti (entiendo perfectamente), los biberones de buena calidad con mamilas de silicona son suficientes para darle de comer a tu chiquito.

9. ¡Necesita su azabache o le va a dar mal de ojo! Bueno, ésta es bien personal. Muchas de nosotras las latinas nos apegamos a nuestras pulseras de azabache como si nuestras vidas dependieran de ellas. Y aunque no tengo evidencia científica para negar o confirmar la certeza de nuestra fe en esos amuletos, si te hace sentir mejor, pónselo a tu hijito. ¡Sólo ten cuidado a medida que crece que no lo arranque con sus dientes si lo quiere chupar o jugar con él!

10. No lo podré sacar a ningún lado porque va a llorar. Este fue uno de los temores más grandes que yo sentí y que he descubierto ha sido totalmente sin fundamento. Me he dado cuenta de que viajar con mi gordito es una de las cosas más fáciles de hacer; lo hemos llevado a restaurantes y a casas de amistades sin novedad. Además, es bueno acostumbrarlos a viajar en carro, pues un bebé que es un buen pasajero se convertirá con el tiempo en un niño que es buen pasajero también.

Imagen vía Thinkstock

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