Cuatro cosas que me están volviendo loca de los "terribles dos" de mi hijo

Llamarle terrible a esta etapa de mi hijo Diego es un piropo. Desde que mi niño cumplió los dos años, la cosa se puso colr de hormiga. Ahora que está por cumplir los tres, no veo que vaya a cambiar mucho; o al menos no en los próximos meses.

Y su madre; es decir yo, está hecha pedazos, acabada, agotada y con un terrible dolor crónico de espalda. De milagro sobreviví sus "dos", así es que a ver como diablos sobrevivo sus "tres".

Todo el mundo lo dice, lo sabe, lo lee, lo comenta, pero yo jamás lo viví con Juliana, pues a mi hija más bien le dieron los terribles 6, a la par de los terribles 2 del hermano. Parece que se pusieron de acuerdo para envejecerme y enloquecerme.

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Pero Juliana razona (por lo menos a veces), es Diego quien se niega rotundamente a entender las reglas de la vida en sociedad, y además está convencido de que él puede hacer lo que le dé la gana.

Lo único que lo salva es que es muy simpático (no es por que sea mío), es cariñoso, tiene un buen corazón y disfruta la vida como pocas personas, aunque esto lo convierta en el terror del parque.

Diego tiene cuatro cosas que me vuelven loca:

1. Es el niño más sediento de todo Nueva York  y pide jugo hasta dormido.  Hay que mencionar  que no sabe ni a lo que sabe el jugo, pues le doy agua pintada de jugo. El problema de es que cuando lo pide, debe ser al instante. No le cabe en la cabeza que haya ocasiones en las cuales su madre no tenga jugo con ella. ¿A quién se le ocurre  no cargar con un galón de jugo todo el día?

2. Juega con la comida. Sufro mucho cada vez que nos sentamos a la mesa, de verdad es la peor actividad de mi día. Diego se pone el huevo revuelto de sombrero y el cereal acaba siempre por dentro de su camiseta, aún no me explico cómo llega ahí. Se come la comida, pero en el proceso se embarra, como ningún otro niño que yo conozca.

3. Es amante del peligro. No puedo dejarlo de ver ni un segundo, porque o mete la mano al conector de la electricidad o al ventilador. Se tira clavados desde la litera de la hermana, o escala hasta arriba del librero. No se está quieto un segundo y elige siempre como entretenimiento, las situaciones más extremas.

4. Se esconde cada vez que puede. Y yo que estoy loca, grito a todo pulmón "cierren las puertas de la tienda" -como una histérica con ataques de pánico- y tres segundos después me lo encuentro muerto de la risa abajo de un estante de ropa. Perder alguno de mis dos hijos, es mi peor pesadilla.

Estas cuatro cosas son la parte oscura de mi niño adorado, pero cuando lo veo dormido como un angelito y cuando me abraza fuerte y me dice "I love you Mami" me quiero morir de la felicidad.

Y es gracias a estos mínimos brotes de amor que se dan a ratos, que voy resignada por la vida, pidiendo mil perdones en el parque -cada vez que Diego le roba la pelota a un niño o empuja a otro, para subirse primero a los columpio-, pues la realidad es que marcando límites y enseñándole una y otra vez lo que está mal y lo que está bien, llegará el día en que entienda. Al menos eso espero.

¿Y tú?. Cuéntame si tienes hijos de dos o de tres y ¿cómo haces para seguir adelante en tu labor de buena madre sin querer tirar la toalla

Imagen vía Thinkstock

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