¡Gordo! Se ha convertido en el insulto de moda entre los niños en las escuelas ¡Qué horror!

El colmo es que hasta los niños pequeños estén pendientes de contar calorías y de si están gordos o no. Se supone que a los tres o cinco años, el concepto de la belleza para los chiquitos sea intangible, que sea platónica, es decir, que les parezca bello lo que les sirve: una rana, una muñeca, un carrito, su mamá, pero diferenciar entre los flacos como los "bellos" y los gordos como los "feos", me parece preocupante y escandaloso.

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Así que cuando leí en CNN en Español que uno de los nuevos insultos en el patio escolar es "gordo", te lo juro que se me dispararon las alarmas, porque además es verdad. Mi hijo mayor el otro día, me preguntó si uno de sus juguitos tenía "muchas calorías". La pregunta me pareció algo extraña, pero pensé que nacía de su curiosidad estudiantil. Pero, resulta que según algunos expertos se ha creado toda una cultura anti gorditos. ¡Qué horror!

 "Es toda la cultura. Los niños gordos son tratados de manera diferente que los niños más delgados desde que son muy pequeños. Escuchamos la preocupación de los padres acerca de que sus bebés sean gordos. Pensamos que una persona es menos inteligente si es gorda", dice la profesora Amy Farrell, autora de Fat Shame: Stigma and the Fat Body in American Culture (Vergüenza gorda: El estigma y el cuerpo gordo en la cultura estadounidense).

Pero eso no es todo. Al parecer el rechazo al sobrepeso se ha convertido en una estigma. "El odio a la gordura se ha vuelto tan omnipresente que es parte de la estructura de nuestro lenguaje e interacciones", comentó al portal de CNN en Español, la doctora Robyn Silverman, autora de Good Girls Don't Get Fat (Las chicas buenas no engordan). "Gordo y delgado ya no son simplemente evaluaciones de tu tamaño o peso, sino de tu personalidad. Así que puedes imaginar por qué la adopción de estas actitudes, el interés por las dietas y la conducta desordenada están ocurriendo más temprano también."

Me siento aterrada ante esto. Jamás me imaginé que el culto a la belleza –entendida como sinónimo de delgadez-  se extendería hasta nuestros pequeñitos. No digo que tener niños con redondeces, como solía ocurrir en la época de mi abuela sea un símil de buena salud- ¿Pero por qué teníamos que llegar a "contaminar" a nuestros hijos con el culto a la flacura?

Una cosa es promover la buena salud y otra cosa es crear estereotipos que apunten hacia el hostigamiento infantil por el simple hecho de tener sobrepeso ¡Eso es el colmo!

Imagen vía Tobyotter/flickr