Sí, aquí estoy para que me tiren piedras si quieren por lo que voy a decir. No me importa. Siempre he pensado que el Día de la Madre, es un invento de algún comerciante que sumó, restó, sacó sus cuentas y se dio cuenta de lo conveniente que podía resultarle dedicarle un día a las madres. Nosotras deberíamos tener el derecho de celebrar nuestra maternidad en cualquier momento; sin embargo, está bien, digamos que acepto ser homenajeada socialmente un día.

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Ahora viene la segunda parte. Las celebraciones del Día de la Madre en líneas generales se realizan en abarrotados restaurantes, donde el servicio decae durante ese día por la demanda de comensales o nos reunimos en alguna casa, donde alguna "madre" terminará trabajando para atender a los invitados.

Ah, la cosa no termina allí. Revisemos algunos regalos que usualmente se le dan a las madres. No hablemos de accesorios, maquillaje y artículos para el cuidado de la piel o del cuerpo que son siempre válidos y bien recibidos. Hablemos de las madres que son homenajeadas con electrodomésticos ¿¡qué!? ¿Quién dijo que yo quiero que me regalen una licuadora, una lavadora, una plancha o hasta un ayudante de cocina nuevo? ¡No! Esos obsequios no son para mí, son para la casa, son para que ésta "madre" trabaje más. No son regalos, son herramientas de trabajo.  En mi caso, me encantaría que mi esposo leyera estas líneas para  que antes de tener la osadía de regalarme un electrodoméstico o de invitar a amigos a comer a la casa ese día para que "yo" cocine,lo piense bien y entienda que en vez de "obsequirame" está poniendo aún más sobre mi plato.

Hace un par de años, recuerdo bien que  me dijo: "¿qué te parece si como regalo del Día de las Madres pintamos el cuarto y cambiamos las cortinas?". La verdad no sabía si darle una de las pastillas de "chiquitolina" del Chapulín Colorado para verlo diminuto y no escuchar sandeces o  fulminarlo con una mirada tipo Superman, pero opté por una irónica sonrisa: "¿pintar el cuarto?", dije. "¿Querido, desde cuándo tengo paredes? Ese sería un arreglo de nuestro hogar, no un regalo para mí".

Así como te conté lo que no soporto que me den disfrazándolo de regalo, te voy a contar lo que sí quiero recibir. Digamos que se aceptan masajes en spa, limpiezas de cutis y todas esas cosas, que jamás tendré un par de minutos libres para hacerme. Aunque mi sueño sería, que alguien tuviera por un día la capacidad de doblar su ropa, de no preguntarme desde dónde están los creyones, hasta dónde está el certificado de nacimiento de los niños. Me gustaría que mis dos hijitos –bellos, malcriados y bulleros- un día no hicieran un berrinche a las siete y cuarto de la mañana, cuando se están vistiendo. Y que mi marido no me preguntara de una forma condescendiente a las diez y media de la noche, después de que he trabajado todo el día, limpiado, cocinado, alimentado, bañado y dormido niños, además de asistido a la clase de maestría en la universidad que por qué es que me veo tan estresada. Quiero que me inviten a un picnic y que no sea mi responsabilidad arreglar los tres bolsos que necesitamos para salir con los niños. En dos platos quiero un día para mí. ¿Será posible obtener ese regalo?   

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Imagen vía Mad Mod Smith/flickr