Cinco trucos para que tus hijos se porten bien en restaurantes

 Algunos padres prefieren ir al infierno que llevar a los niños a un lugar público que no está diseñado especialmente para su entretenimiento, como a un restaurante, pero si no los llevamos ¿cómo van a aprender a comportarse, cómo van a poner en práctica los modales que les enseñamos en la casa?

Si bien algunas experiencias pueden ser traumáticas - yo tengo un cuento de ésas-, un poco de planificación y flexibilidad pueden hacer que esas salidas a comer pasen de lo difícil a lo placentero sin demasiados problemas. Aquí algunos de los trucos que he puesto en práctica con mis chiquitos y que por lo general dan resultado

Lee más en ¿Qué más?: Lo que aprendí de mi hijo de dos años en una caótica cena en un restaurante

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1.-Escoge bien el momento. No vale la pena llevar a niños a restaurantes en los que hay que esperar mucho tiempo o que estén llenos de gente. La idea es entrar, sentarse, pedir, comer y salir. No apurados, pero sí con poco espacio para pequeños aburridos, o hambrientos. Ambas situaciones son caldo de cultivo para berrinches y otros tipos de mal comportamiento.

2.-Que tengan hambre y que haya comida que les guste. Un restaurante que sólo sirve comidas elaboradas o sólo para adultos no es el lugar ideal para llevar a los chicos. Si es necesario llévales algo para picar, como unas galletitas o cereal seco, pero no dejes que se llenen antes de que llegue el plato principal. Como todas sabemos bien, los niños si tienen hambre comen, y si tienen al frente algo que les guste pues comen mejor.

3.-Explícales antes de salir a dónde van y cómo esperas que se comporten. Si estás en etapa de entrenamiento, ofréceles un premio si se portan como quieres, puede ser un postre, por ejemplo. También aclárales cuáles serán las consecuencias si te desilusionan.

4.-Llévales su propio entretenimiento. Yo detesto que los niños anden con los jueguitos electrónicos para todas partes, pero reconozco que en algunos momentos sacan de apuros. Si la comida se demora demasiado, déjalos jugar, o colorear en los menús especiales para chicos que ofrecen muchos restaurantes familiares. Sin embargo, es importante que por algunos minutos los estimules a conversar. Es otra fase en su educación, el aprender a comportarse en la mesa en público.

5.-Si están demasiado inquietos inventa un juego como el de adivinar que objeto estás mirando, o listas de nombres de personajes de televisión que empiecen por la letra A.  Eso los distraerá y provocará bastantes risas.

Por último, felicítalos por las cosas que hicieron bien y no te rindas si la experiencia no estuvo entre las mejores. Recuerda que la única manera de que aprendan a comportarse en un restaurante es no rindiéndote. Como todo en la vida una de las mejores maneras de lograr las cosas es practicándolas. ¡Sigue intentando!

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Imagen vía tawalker/Flickr