No hay mejor profesión, ni trabajo más duro que el ser madre

Mas allá del partido al que uno pertenezca o lo que piense del debate político en estos momentos, no cabe duda de que el rol de la mujer ha tomado gran fuerza. Se ha generado toda una discusión sobre el tema de las madres que se quedan en casa cuidando los niños y las que trabajan. Pienso que eso es bueno, pues la gran mayoría de nosotros creció en países y épocas donde vimos a papá salir al trabajo, mientras nuestras madres se ocupaban del hogar a tiempo completo o parcial.

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Como hombre y padre de familia, realmente admiro el trabajo de las madres.  Aprendí a valoralo con mi propia madre y ahora lo ratifico al ver a mi esposa: el trabajo en casa es fuerte, exigente y constante – y casi nunca se termina-. Cuando no es la cocina, es la limpieza, las necesidades de los hijos o el estar al tanto de todos los detalles del horario familiar.

Creo que nuestra sociedad tiene que recuperar su aprecio por el invalorable trabajo que hacen las madres de familia que se dedican a sus hogares, quienes hacen los sacrificios necesarios para estar con sus hijos a tiempo completo. De hecho, hoy día se ha incrementado el número de padres de familia que ocupan ese rol y deciden quedarse en casa a cuidar los niños, mientras la esposa es el sostén económico del hogar. No importa si es mamá o papá, quien está al frente del quehacer del hogar, éste es un trabajo que debe valorarse.

No importa cuán complicado esté el mundo y si cada vez tenemos menos tiempo para valorar  las cosas realmente importantes de la vida, espero que nunca perdamos la perspectiva que el mejor lugar para aprender, crecer, vivir y alimentarse adecuadamente es en el hogar.

¡Qué vivan las mamás que se dedican a sus hogares!  Tenemos que comprender, valorar y entender esa opción es realmente un trabajo a tiempo completo…

Imagen vía 707d3k/flickr

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