También estoy celebrando el cumpleaños de Dr. Seuss (VÍDEO)

Exactamente eran las 5:58 a.m. Lo vi claramente en el reloj de mi habitación. Justo ése momento en el que sabes que ya casi es hora de levantarte, pero Morfeo te abraza y estás tan plácida que quieres estar allí acurrucada unos minutos más, cuando unos pasitos galoparon en tropel  y Gabriel cayó sobre mí.

-¡Mami, mami, wake up!¡Despiertáte, rápido mami es su cumpleaños!, gritaba emocionado y a toda velocidad Gabriel

-¡Yes!¡Sí, mami es su 'upeanios'!, repetía Samuel, como suele hacer con todo lo que el hermano dice.

Era tanta la emoción de mis hijos que salté de la cama a ver de qué cumpleaños me estaban hablando porque, a pesar de que aún estaba soñolienta me decía a mí misma: ¡caramba, no he olvidado el cumpleaños de nadie! Pero sí… olvidé que era el de Dr. Seuss.

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Él es uno de los ídolos de mis hijos y, la verdad que también me he convertido en una de sus grandes seguidoras.

Yo crecí leyendo los cuentos de Tío Tigre y Tío Conejo, la Caperucita Roja, La Bella Durmiente, pero jamás tuve en mis manos un libro de Dr. Seuss. Recuerdo que la primera vez que descubrí sus alargadas figuras y su juego de palabras, fue cuando Gabriel, mi hijo mayor tenía como seis meses. En esa época, me inventaba todo tipo de juegos para ayudarlo con su terapia física. Asistíamos a clases de natación, de yoga para bebés. Pasaba dos rondas de 45 minutos cada uno colocándole sus juguetes en el piso para que ejercitara el lado izquierdo de su cuerpecito. Y encontré en los libros de Dr. Seuss, unas páginas coloridas y unos trabalenguas divertidos, que durante el día me ayudaban a que mi niño tratara de seguirlos con sus ojos color aceituna y, en las noches nos acompañaba a despedir el día con una gran sonrisa. Él se quedaba acurrucado en mis brazos y, yo trataba de pronunciar los textos que me tanto me gustaban y me hacían reír.

Samuel, el menor heredó el gusto por los libros del cumpleañero Dr. Seuss –aunque a su manera, les ha demostrado su amor arrancando algunas páginas y guardándolas en su cajón, al que por cierto también llamo el tesoro, porque todo lo que le gusta y está al alcance de sus manitos va a aparar allí-.

Esta mañana, la emoción de Gabriel era tanta, que hasta empacó cinco libros de Dr. Seuss en su morral de la escuela. Al ver que se doblaba con el peso, le dije: "hijo es mucho. Deja unos aquí".

-¡No, mami! ¡I'm going to read estos libros con mis amigos!

-Está bien, mi amor.

Su beso de agradecimeinto, por haberme comportado como una madre irresponsable y dejarlo cargar ése peso, de alguna manera alivió mi sentido de culpa. A él especialmente lo vi tan feliz, sobre todo cuando me dijo: "¿Te acuerdas mami? Tú me compraste este libro cuando yo era un bebé". Claro, mi amor, respondí, preguntándome secretamente ¿será que a los seis años él recuerda cuando era un bebé?.

Justo antes de subir las escaleras de su escuela me preguntó: "¿Vamos a ver The Lorax?", la nueva cinta del Dr. Seuss, que se estrena hoy y le dije: sí, tranquilo, hijito. Vamos a verla. Hoy en día estoy convenciada de que la sensibilidad de Dr. Seuss en sus libros infantiles rebasa barreras culturales y de edad, porque todos encontramos algo que disfrutar e imaginar de la mano del Dr. Seuss.

¿Vas a ver The Lorax? Te doy una probadita:

Imagen vía juggernatco/flickr

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