Las nalgadas no funcionan

El debate sobre los méritos de la proverbial “nalgada a tiempo” lleva años y me imagino que durará muchos más. Yo estoy en contra del castigo corporal a los niños, pero más de una vez me he encontrado con la mano alzada lista para caer en el trasero de un chiquito malcriado y descontrolado, pero me encontré con un estudio publicado esta semana que me ha dado qué pensar.

La investigación de la Universidad de Manitoba, publicado en la revista de la Asociación Médica de Canadá indica que si bien una nalgada puede hacer que un niño repita un comportamiento inadecuado, también le va a convertir en una persona más agresiva y  desconfiada. Tiene lógica, si uno le dice a su hijo que es malo pegarle a otros y después uno va y le pega, ¿qué tipo de mensaje le estamos mandando?: Que está bien usar la violencia física.

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“Descubrimos que los niños que son castigados físicamente se van poniendo más agresivos con el tiempo, y aquellos que no, se van calmando cada vez más”, Joan Durrant, la principal investigadora del grupo, quien ejerce como psicóloga clínica.

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También se ha encontrado una relación entre adicciones y depresión entre las personas que fueron golpeadas de pequeños. En 32 países el debate ya no existe. En 1979, Suecia se convirtió en el primer país en prohibir legalmente cualquier forma de disciplina física. La lista actual de naciones incluye: Costa Rica, Tunez, Israel, Kenia y muchos países europeos. La verdad es que no me puedo imaginar que Estados Unidos llegue a sumarse a esta tendencia. Después de todo, estamos hablando del país que tomó la iniciativa de la primera dama Michelle Obama por tratar de explicar en qué consiste una buena alimentación, en un intento del Estado por controlar a los padres.

A mí lo que más me preocupa del castigo corporal es lo fácil que se puede convertir en maltrato. He visto a muchos padres darle una nalgada a su hijo para descargar su frustración por no poder controlarlos. He visto a otros escalar en la magnitud de los golpes, porque el golpecito inicial no hace efecto. Da para pensar, ¿no crees?  

Imagen vía prettywar-slt/flickr