El que tu niño haya sido diagnosticado con ADHD, ¡no te hace mala mamá!

Lucas, mi sobrinito de casi cinco años, es un niño brillante, dulce y alegre, pero no se está tranquilo, salta de un lado a otro y no parece poder enfocarse en una actividad por mucho tiempo. Mientras veo a mi hermana Erika correr detrás de él —que no toque, que no se suba, que escuche— ella se excusa, lo excusa a él, frustrada porque "Lucas está cansado, tiene hambre o necesita más de su atención". 

"¿Habré hecho algo mal?" "¿Cómo ayudarlo?", son preguntas que he oído a mi hermana hacerse. Los médicos y los científicos no siempre traen las mejores respuestas a madres como mi hermana. Ellos son los primeros en medicar a los niños y/o apuntar a qué o quién tiene la culpa. 

¿Por qué insisten algunos en culpar de malos padres a los que tienen niños diagnosticados con ADHD?

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El doctor Alan Sroufe, sicólogo especializado en el tema, recientemente expresó su desconcierto sobre la cantidad de recetas innecesarias que se prescriben a diario para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés). Su artículo para The New York Times "Ritalin gone wrong", vuelve a despertar un monstruo de debate que está ahí latente desde hace tiempo, pero en el mismo el sicólogo cuestiona si el ADHD es resultado de mala crianza por parte de padres ineficientes. 

Cierta o no su teoría, pues queda por comprobar científicamente, la realidad es que en el centro de todo esto se encuentran ¿cuántos niños diagnosticados con ADHD? y el peso de la preocupación de tantas madres y padres haciendo lo mejor que pueden para entender la condición e identificar el tratamiento adecuado para sus hijos. Entonces llega la necesidad de culpar. Algunos culpan a los médicos por medicar más de la cuenta y otros a los padres por no hacer una buena labor en la crianza. 

Si bien la idea es llegar a la raíz del problema, esta invitación es 1. para los médicos a que dejen de prescribir indiscriminadamente, 2. para los medios a que dejen de recargar a los padres con más sentido de culpabilidad del que ya sienten, 3. y para los padres a que sigan pacientemente su labor de abogar por sus hijos, buscando servicios adecuados que les lleven seguros a desenvolverse mejor social y académicamente como se merecen. 

Mi hermana Erika sabe que son muchas las citas con sicólogos, pediatras y maestras, mucha la paciencia con su adorado angelito, y mucho el trabajo que le va a tocar seguir haciendo para que Lucas alcance su máximo potencial. Afortunadamente para Lucas y para ella, es trabajo que ella hace (y continuará haciendo) con amor y dedicación como la buena madre que es. 

¿Crees tú que el ADHD es resultado de malos padres? ¿Se están medicando a demasiados niños por algo que quizás no amerita esas recetas médicas?

Imagen vía Flickr.