Tu hijo, ¿está siendo intimidado en la escuela?

El cuarto grado no está siendo amable con mi hijo mayor. Las lecciones sobre fracciones, algebra, escritura de ficción, materia y antimateria, la época de la esclavitud están demandando muchísimo de él académicamente y las tareas están cada vez más difíciles. Sin embargo, el verdadero problema está resultando ser sus compañeros.

Cuando iban apenas unas semanas del año escolar, para Halloween, un grupo de niñas de su clase se acercaron a mí para contarme que un grupo de varones estaba amenazando al resto de la clase con ostracismo social para el que se sentara o hablara con mi hijo. Mi hijo estaba mostrando todas las características de un niño víctima de intimidación escolar u hostigamiento (bullying como se le conoce en inglés). ¿Qué podía hacer yo?

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Tuvo un retroceso en el patrón del sueño, apareciendo más que nunca en nuestra cama, ataques de llanto y pánico todos los lunes en la mañana, habían incrementado las peleas con su hermanito y hasta le estaba tratando con crueldad. Pasó de ser un niño dulce y obediente, a uno desafiante y contestón.

Otros de los síntomas de hostigamiento escolar, aunque él no los presentó, incluyen empeorar en las calificaciones, aislamiento social, tristeza, dolores de cabeza y de estómago y falta de ánimo. En el caso de agresión física préstale atención a la ropa y si aparece rasguñado o con golpes inexplicables.

A mí jamás me pasó por la cabeza que lo estuvieran maltratando y no dejo de pensar qué habría pasado si yo no fuese voluntaria en su escuela. Las niñas no me habrían contado y no hubiésemos podido ayudarlo. En esa ocasión, la sicóloga de la escuela atacó el problema con velocidad y eficiencia. A menos de 24 horas de mi denuncia, los chicos hostigadores le habían pedido perdón a mi hijo, sus padres habían sido alertados y las maestras informadas.

Lamentablemente, la semana pasada el patrón comenzó de nuevo. Esta vez ya sabíamos qué buscar y el viernes le confrontamos directamente. Mi niño rompió en llanto y con él se me rompió una vez más el corazón: Lo están hostigando de nuevo. Ahora el tema está en manos de la directora, los padres han sido alertados de nuevo, pero nosotros hemos decidido dar herramientas al único que puede detener el bullying: mi niño.

Mañana comenzará a ir al sicólogo para trabajar en la seguridad en sí mismo. Los pequeños que son hostigados son los percibidos como débiles y/o diferentes. Los chicos que no son buenos deportistas, o de minorías demográficas o sexuales. Mi chiquito tiene asma disparada por las actividades deportivas, pero lo que de verdad le hace víctima es que a él le importan mucho las opiniones de los demás.       

Si sospechas que están molestando a alguno de tus niños en la escuela no pienses que es normal. Si bien las bromas son parte de la interacción social, cuando son constantes se convierten en hostigamiento. Obviamente, cualquier manifestación de ataques físicos es inaceptable. Alerta a la escuela y no ceses de presionar hasta que tu hijo se sienta seguro y protegido.

¿Ha sido tu hijo víctima de hostigamiento en la escuela o el vecindario? Cuéntame cómo le pudiste ayudar.

Imagen vía mangee/flickr