De este país me gustan muchas cosas. Me encanta que se vive en un verdadero sistema democrático cuyas instituciones se respetan.  Me encanta que la gente puede tener una buena calidad de vida si se lo propone y me gustaba hasta hace poco la sensación de seguridad que sentía, pero con los tiroteos y las matanzas  que se han venido incrementando me da terror el tema de la seguridad, sobre todo en cuanto las escuelas de mis hijos se refiere. Tiemblo de pensar que un loco pistolero entre a alguna escuela, cosa que jamás habría pasado en mi país –al menos hasta que el chavismo se alzara en el poder-. En mi época, las escuelas eran templos sacrosantos  con un aura que los protegía de delincuentes y maleantes.

Otra cosa en la que mi época escolar fue absolutamente complaciente fue en la libertad para hacer amigos. Mi hijo mayor tiene solamente un amiguito cercano, a quien por cierto no ve mucho, porque sus padres no se han bajado del ring de boxeo en el que se subieron durante el divorcio. Al niño, uno no lo puede invitar a jugar a la casa, ni llevarlo a comer helados o a un parque porque no sabe en qué lío legal es capaz de meterlo su padre. Obviamente, el mío tampoco visita su casa. Me he visto en situaciones muy incómodas tratando de explicarle a mi hijo que su amiguito ha vivido de cerca la traumática situación de la violencia doméstica y que por lo tanto debe mantenerse alejado de él.

Pero es que además siento que no es fácil que se cultiven esas amistades eternas entre los niños, mucho menos entre las familias. No sé, si será que vivimos a toda carrera, pero para mí toda esta parafernalia de los "playdates" me vuelve un poco loca. ¿Hacer cita hasta con tres fines de semana de antelación para que los niños jueguen? En mi caso, nos juntábamos y ya. O uno le suplicaba a la madre que lo dejara ir a la casa de los amiguitos. No había tantas restricciones con relación a las horas –tampoco es que lo olvidaran a uno en la casa ajena-, pero cada vez que recibo un "text" de una mamá invitándome el domingo 15 de noviembre del año 2018 de 11:00 am a 11:45 am, para que los niños jueguen wii, me digo: "¿qué, pero si con dificultad sé que voy a hacer la semana que viene?".

Tanta formalidad gringa, a veces me pone a pensar si mis hijos podrán cultivar esas amistades eternas que hacemos en Latioamérica. Mis amigos de hoy son los mismos que estudiaron conmigo en la escuela Francisco Fajardo. Gerardo Fontes y Rafael Lastra saben de lo que estoy hablando.  Amén de mi hermana Catherine Jones.  Cathy y yo nos conocimos cuando las dos aún teníamos dientes de leche o por lo menos acabábamos de mudarlos.

Pasamos juntas los difíciles años de la adolescencia y se los hicimos pasar a nuestros padres. Éramos el dúo dinámico. Unas niñas tan traviesas como honestas. Por eso nos descubrieron cada una de las travesuras que hicimos, porque siempre reconocíamos las cosas y dábamos la cara.

Catehrine y yo, hemos vivido todo juntas: los primeros besos, los quince años, la entrada a la Universidad, los amores y desamores de la adultez, el primer empleo. Los triunfos y los fracasos. Literalmente las buenas y las malas. Para mí, Cathy es mi hermana. La quiero y soy capaz de dar un riñón por ella, tal y como lo haría por Omar. Sus padres son mi familia. Como no pude certificarlos como tíos establecí con ellos el inquebrantable vínculo de nombrarlos padrinos de mi hijo –que para una venezolana católica es sagrado-. Al igual que con la propia Cathy, quien fue mi madrina de matrimonio y es la madrina de mi hijo Samuel, porque sé que si algún día mamá no está, nadie mejor que su madrina para cuidarlo tan amorosamente como yo lo haría.

La confianza que le tengo es infinita, al igual que el cariño. Y esta hermandad nació en las aulas escolares y durará hasta siempre. Mis hijos la consideran su tía y yo, alimento el que le profesen amor y respeto.

Ojalá el sistema de educación estadounidense les permita a mis dos hijos extender sus afectos, como mis días de escuela hicieron conmigo y que en el futuro puedan decir que lo mejor que les pasó en su escuela fue haber encontrado a un hermano tal y como me ocurrió a mí con la tía Cathy.  

Imagen vía Vicglamar Torres/Facebook

About the author

Vicglamar is a journalist by profession, though she spent a couple of years studying pre-med before changing her major to communications. She has worked at the most prestigious newspapers in Venezuela. She had her first child when she moved to United States almost seven years ago and now has two boys affectionately nicknamed Trueno (thunder) and Relámpago (lighting).

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trate de escribir algo coherente que pudiera .... Escribí una, dos, tres veces y mas simplemente lo borre todo... quizás lo mas acertado que pueda decirte es... hay días que me dejas sin palabras... un Beso Hermana y la Bendición a mis niños.

Muy lindo artículo Vicglamar, es cierto, creo que ahora saturamos tanto a nuestros chicos y a nosotros mismos con actividades regulares, que damos poco espacio para ser espóntaneos y dejarlos jugar simplemente porque les provocó...

Oje

Que lindo...con cuanto sentimiento escribes..Pienso igual que tú...en relación a los años de las escuela....aunque yo no conservo esos amigos...al menos como tú...simplemente...nos vemos...saludamos...y ya....Los tengo....a algunos...en facebook...pero hasta ahi.

carig...
me encanto tu breve historia y me llevo tambien a mi a mi infancia y como me encantaria q mis ninos vivieran la hermosa infancia q yo vivi en mi lindo pais mexico la libertad de jugar y si de tener amigo q mas tarde se conviertan en tus hermanos es hermoso yo la verdad igual q oje tambien mis amigos nadamas de saludos cuando e hido a mexico y en facebook y aste creo q nadamas estan en mi lista de amigos para aver si rompen el record de mas amigos yo no siento una amistad sincera la unica amiga q yo e cooeciderado mi hermana tristemente solo yo senti ese sentimiento por ella porq por muchos anos vivi enganada y me a decepcionado su actitud y hoy en dia no quiero tener mas a migas porque ya no confio en nadie espero de todo corazon q mis ninos encuentes verdaderos amigos y valoren la amistad como algo sagrado..
Es tan cierto, tan verosímil lo que planteas, mi estimada negra, que ni siquiera una amnesia inesperada podría derruir los lazos de la dulce niñez. Un besote Vicglamar, siempre te recuerdo bonito, como cuando tomaste posesión como mi primera presidenta del gobierno escolar (1981).
Lydia...

Siempre es bonito conservar las amistades a través del tiempo!

Criss...

Siii bueno es muy lyndo establecer lazos de amistad que perduren por siempre... yo sigo teniendo algunos amig@s de la middle school ... y es increible como el cari~no sigue estando ahi presente y es mutuo.... y ni que decir de mis amigas del colegio y la preparatoria... siguen ahi .. aunque las tengo lejos la tecnologia nos permite estar en contacto casi diario..  Mi hija entra a middle school este a~no... y bueno... la vdd me siento triste porque aun a sus 11 a~nos no ha encontrado una amistad que valga la pena =( espero y este a~no sea bueno para ella... y le pido tambien a Dios por la seguridad en la escuela y de todos los estudiantes...

 
JR9092

Yo no conservo esos amigos, pero me alegra ver que mi hijo si los conserva. Ojala le duren por siempre. 

eres mi amiga mi hermana y crep que mas nos unira siendo la madriana de mi nueva ilusion
Lydia...

Muy bonita historia.

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