No recuerdo la edad que tenía cuando probé, por primera vez, los gusanos de maguey, pero me imagino que mi primera experiencia fue maravillosa, ya que de otra manera, no sería ahora uno de mis platillos favoritos. Puede que muchas de ustedes, al ver esta foto, sólo puedan sentir repudio hacia este delicioso platillo. Pero de hecho, para los tlaxcaltecas (como se les llama a los habitantes del estado de Tlaxcala en México, del que soy originaria) es un verdadero manjar. Lo malo es que no es nada accesible al bolsillo, pues un kilo de esta delicia, puede llegar a costar más de 200 dólares, en algunos restaurantes.

Para quienes nunca habían escuchado sobre este platillo, los gusanos de maguey,  tienen un sabor muy peculiar, ya que crecen en las hojas, pencas y raíces del maguey. Su color, es originalmente blanco, pero luego adquieren una tonalidad dorada, una vez que se fríen. A diferencia de los horribles gusanos que son de la tierra, éstos se obtienen del corazón del maguey, durante la temporada de lluvias. Y aunque su consumo pueda ser completamente absurdo para muchos, en términos nutricionales, no lo es tanto, ya que pueden llegar a tener entre 30% y 80% de contenido proteínico, además de que aportan vitaminas, minerales y grasas.

Puede que a estas alturas, el hecho de comer gusanos, te siga resultando repugnante, pero para mí ¡no lo es en lo absoluto! Pues es un alimento muy tradicional, que realmente me hace sentir como en casa cuando lo pruebo. Cada bocado, es como volver a conectar con mis raíces y mi cultura. Y cada vez, que tengo la oportunidad de ir a mi México querido -- en particular, a mi adorado estado-- no dejo pasar la oportunidad, de comerme un taquito de gusanos -con guacamole y salsita-  porque sé que no los podré encontrar en ninguna otra parte ¡más que en mi tierra!

De hecho, esta última vez que fui a México, a principios de julio, no dudé en pedir una buena orden de gusanos de maguey ¡y no sabes cómo los disfruté! Pues llevaba varios años sin comerlos. No te puedo explicar, lo que la primera mordida significó para mí, pues fue como sentir, que nunca había dejado mi adorado hogar y que todo seguía igual que antes, a pesar de que ya llevo algunos años viviendo en Estados Unidos. Así es que, por eso y por mucho más, mis gusanos de maguey, son uno de mis platillos favoritos; sin importar lo que me digan los demás.

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About the author

Sandra Ortiz Juarez graduated with a Bachelors of Arts in Communications from the University of the Americas Puebla (UDLAP) in Mexico. Sandra received her Masters in Broadcast Journalism from the Escuela Superior de Imagen y Sonido (CES) in Madrid, Spain. She has collaborated with various media outlets including TV AZTECA (Mexico), Libertad Digital Television (Madrid, Spain), AOL Latino (New York) and she is now working with Mamás Latinas in their New York office.

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Chica...

¿Qué? ¡?Qué?! Pero si se ven tan feítos!!!! A la verdad que me quito el sombrero Sandra! Eres mucho más osada que yo!!!!

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