La muerte de una joven de 16 años, le regaló vida a un niño de 2 años

Ninguna madre en su vida, querría vivir el infortunio de perder a una hija. Y mucho menos saber que los restos de su pequeña serán tocados por alguien más debido a que –sin saberlo- ella había decidido ser donadora de órganos.  Pero ante el terrible sufrimiento que puede causar la muerte de una hija, aun puede haber algo esperanzador, algo que te motive a pensar que aún hay vida después de la muerte. Y eso fue exactamente lo que vivió Marlene Cleveland, una mujer que perdió a su hija de 16 años, Andrea Cleveland, en un accidente de auto.

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"Por supuesto te puedes dar cuenta de que ella era una persona bondadosa por el hecho de ser donadora" dice su madre en una entrevista concedida a la cadena ABC, cuando recuerda cómo ella y su esposo se enteraron de que su hija había decidido donar sus órganos.

Pero aún más orgullosa se siente, al saber que los órganos de su hija, le salvaron la vida al pequeño Keegan Johnson, un niño de 2 años y medio que recibió un trasplante de hígado, así como a Meleah Richter, una mujer de 30 años, que recibió los pulmones de la joven.

No cabe duda que es bastante enternecedor escuchar la voz del pequeñito diciendo "Andrea me ayudó a ponerme mejor", pues a su corta edad,  Keegan está plenamente consciente de que Andrea le dio un regalo de vida. Lo mismo dice Richter, quien está convencida de que ella es un ángel, que vive en todos los que han recibido "pedacitos de vida" gracias a esta generosa joven.

Y la verdad es que esta historia me hace pensar en que si tuviera la oportunidad de hacer lo mismo que hizo Andrea, lo haría sin pensarlo dos veces. Pues siempre he creído que la donación de órganos no sólo es un enorme acto de generosidad para ayudar a los demás, sino que también, te permite mantenerte en vida después de la muerte.

¿Tú qué opinas sobre la donación de órganos?

Imagen via: ABC NEWS