Me mudé a Colorado hace seis años, tan sólo unas semanas antes de que naciera mi primogénita. Al principio, el cambio fue fuerte porque veníamos de Miami donde pasé la mayor parte de mi vida. Pero, poco a poco, me comencé a encariñar con el estado en el que vivo y después de que naciera mi segundo hijo, me di cuenta que, pase lo que pase, Colorado siempre tendrá un lugar súper especial en mi corazón.

Es por eso que ver las imágenes del estado en el que vivo siendo consumido por llamas me parte el corazón. Por suerte, no conozco a nadie que haya sido directamente afectado por los incendios que azotan mi estado, pero basta ver las imágenes para entender que además de los cientos de personas que ya lo perdieron todo miles aún corren el mismo riesgo.

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Y lo peor de todo es que no podemos ver la luz al final del túnel porque desafortunadamente el clima seco y súper caluroso por el que estamos pasando--hemos roto ya varios récords de temperatura en los últimos días--no ayuda en nada. Ayer, por ejemplo, que se nubló un poco en la tarde, mis hijos y yo nos paramos frente a la ventana a rezar que lloviera, pero sólo cayeron unas cuantas gotas.

Todo comenzó hace ya más de dos semanas con un incendio al norte del estado que hasta ahora no han podido contener y en el cual más de 250 viviendas se han carbonizado. Como si eso fuese poco, el domingo se desató otro gran incendio en Colorado Springs, una ciudad al sur de Denver y sede de la Academia de la Fuerza Aérea. En estos momentos, hay al menos siete puntos de zonas forestales que están ardiendo en mi estado en lo que los expertos están llamando una de las temporadas de incendios forestales más graves de la memoria reciente.

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Sé perfectamente bien que lo más importante es la vida, no las pertenencias personales. Pero no puedo dejar de pensar lo horrible que sería perderlo todo en un incendio, ya que, por lo menos en mi caso, muchas de mis cosas no las podría reemplazar. Por el momento, sólo nos queda rezar y pedirle a todo los dioses que nos manden un diluvio para que por fin se acabe este infierno que amenaza el estado que he aprendido a querer como si fuese mi casa.

¿Te ha tocado vivir una tragedia como esta alguna vez? ¿Qué consejos tienes para aquellos que están pasando por esto? Comparte tu opinión dejándonos un comentario.

Imagen vía The National Guard/flickr

About the author

Roxana A. Soto is Features Editor for MamásLatinas. She's a bilingual and bicultural journalist born in Peru and raised in Mexico, Argentina, South Africa and Miami. She's also mom to a girl in 3rd grade and a boy in Kinder. She loves books, languages, traveling and good food – especially when cooked by someone else.

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