¿De verdad nos importa que Heidi Klum y Seal estén enfrentando una crisis de pareja?

Pasar por un divorcio es difícil, doloroso y abrumador. Obviamente que cuando tomamos la decisión de separarnos es porque ya no estábamos felices en la relación  y sabemos que es mejor, más sano y saludable ponerle punto final.

Pero eso no significa que sea fácil. Divorciarse implica una ruptura de nuestra estructura emocional, espiritual y a veces hasta financiera. En ocasiones hasta la repartición de bienes se transforma en un dolor de cabeza.  ¿Y qué me dicen de los hijos? Para ellos también es difícil, ¿cómo se lo explicamos?, ¿nos entenderán?,¿qué tan afectados se verán?....

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Un divorcio también implica rehacer tu rutina. Seguramente hay tareas desde cosas importantes hasta nimiedades que el otro hacía y que ahora tendrás que hacer tú, desde pagar las cuentas mensuales y llevar el control financiero de los las gastos, hasta  limpiar la nieve. Lo que sea, son simples ejemplos.

Divorciarse o vivir una crisis de pareja no se parece en nada a lo que vemos en las telenovelas  -excepto por los chorros de lágrimas que derramamos- Pero les hago una pregunta, ¿se imaginan lo que debe ser atravesar una crisis de pareja o un divorcio con los ojos del mundo entero husmeando en tu vida privada? Vamos a preguntárselos a las celebridades.

Esta vez les tocó el turno a Heidi Klum y Seal, quienes al parecer están viviendo en un pugilato y, por su puesto la noticia ha corrido como pólvora. Los titulares iniciales eran ¡Se divorcian Heidi Klum y Seal! Y se han ido suavizando hasta “Todavía no hay divorcio entre Heidi Klum y Seal”, que la verdad me parece más morboso aún. ¿Todavía no?, eso quiere decir que estamos esperando que suceda….¿cómo para qué?, ¿para regodearnos en nuestro morbo?,¿para decir que los matrimonios de las celebridades no duran? Charytín Goico y su esposo demuestran lo contrario.  Estoy segura también de que no faltara quien salga a señalarlos con el dedo porque mantuvieron en la reserva que están atravesando por una crisis; es decir, que por el simple hecho de ser famosos, además de tener un problema tienen que salir a contárselo a todo el mundo.

Ya veremos a “columnistas” y lo digo entre comillas porque la verdad creo que a veces en los medios aparacen unos personajes a quienes como dijo Johanna Torres en un artículo “hay que lavarles la boca con  jabón”, y no por groseros -en esta circunstancia-, sino por frívolos y superficiales, por juzgar la vida privada de los demás y opinar sobre situaciones que pueden ser traumáticas.  En este caso de Heidi Klum y Seal hay  cuatro niños de por medio Henry, 6, Johan, 5, y Lou, 2,  además de Leni, de 7 años, hija de la súper modelo que Seal adoptó en el 2009.

A veces cuando veo a mis colegas correteando a Thalía para ver en qué restaurante está comiendo o en qué hospital va a dar a luz, me preguntó ¿cuál es el objetivo de esto? Una vez, una de ellas me respondió que yo no sabía “nada del medio” (la fuente de espectáculos) porque a la gente le gustaba eso. No dije nada. Quizás es verdad y el público disfruta y se regodea con este tipo de chismes, pero los que se los suministramos somos los medios, ¿qué tal si en vez de haber acostumbrado a la audiencia a informarla de cada paso que dan las celebridadres, nos hubiésemos enfocados en sus carreras? Hay muchos famosos, cuya popularidad recae más en los escándalos que dan en su vida privada que en su profesión.

 Saben qué – a  menos yo pienso así-  me da mucha lástima que Heidi Klum y Seal estén atravesando por una crisis matrimonial, porque no me gusta que ninguna pareja pase por eso. Y me limito a enviarles buena vibra para que logren resolver sus problemas. Hasta ahí llego yo….

Imagen vía Getty Images