Alejandra Guzmán estuvo al borde de la muerte y cuenta los motivos por los que siguió luchando


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Los últimos siete años han sido sin lugar a duda alguna los más difíciles de la larga carrera de Alejandra Guzmán. La Reina del Rock sufrió complicaciones tras una mala reacción a un implante de glúteos, lo que le ha llevado a tener que someterse a 23 operaciones para poder volver a encontrar la normalidad. En un reportaje especial de Despierta América confesó que estuvo varias veces ante el abismo de la muerte, pero que su papá, Enrique Guzmán, y su público fueron claves para que ella siguiera luchando.

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El calvario de Alejandra Guzmán empezó cuando se puso unas inyecciones en los glúteos que resulta que eran plástico, por lo que su cuerpo reaccionó violentamente poniendo en serio peligro su vida.

Noches llenas de luz

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Cuando peor lo estaba pasando, el médico Raúl López Infante apareció como el gran salvador pues decía que sabía cómo ayudar a la cantante, sin embargo según ella misma confesó, acabó convirtiéndose en su peor enemigo.

"Luché mucho por mi vida y el doctor López Infante me hizo mucho daño, porque no sabía cómo ayudarme. Lo digo por primera vez para ayudarme a sanar este dolor", dijo la Guzmán visiblemente afectada. "Lo que me hizo, con tantas operaciones y tratamientos dolorosos que no funcionaron fue una tortura. Fui y regresé del infierno".

Titanio total 🤘Gracias por sus oraciones🙏

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La situación empeoró durante varios años y los médicos aseguraban que necesitaría tratamiento de por vida, pues la infección que sufrió por esos implantes fue muy severa. Por si fuera poco se vió luego con necesidad de implantarse una prótesis de cadera de titanio, que si bien no tenía nada que ver con los problemas que le ocasionó la infección en el trasero, volvía a dejarle fuera de juego durante mucho tiempo.

Durante todo este tiempo, Alejandra Guzmán intentó no perder la sonrisa, e incluso cuenta Juan Osorio que la cantante seguía siendo un torbellino desde la cama del hospital: "Desde la cama quería hacer un concierto. Si la hubieran dejado, ella hubiera dado un concierto desde el hospital".

Pero hay situaciones que son capaces de llevarse lo mejor de nosotros, y tras varios meses de callejones sin salida, Alejandra Guzmán bajó los brazos.

"Le decía al médico que si me tenía que cortar las pompas enteras, que lo hiciera. Solo quería vivir sin dolor", confesó la Guzmán. "Pero llegó un momento en que tiré la toalla y dije: 'ya no quiero más'. LLamé a mi papá y le dije: 'ya no quiero luchar. Ya, olvídate'".

Y sería su padre justamente, el también cantante Enrique Guzmán, quien acabaría siendo capaz de hacerle reaccionar y dándole los motivos para continuar en su lucha por volver a la normalidad.

Felicidades papi por tu gran carrera es un honor ser tu hija y tu fan #enriqueguzman #auditorionacional

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"Mi papá me llamó desde el Auditorio Nacional y me hizo escuchar al público coreando mi nombre. Sólo se oía el griterío, pero haz de cuenta que me inyectaban vida por todo el cuerpo".

La situación por la que ha pasado Alejandra Guzmán sin duda es una muestra de su forma de ser: luchadora y perseverante. Ahora puede hacer vida normal, aunque deba estar siempre pendiente de chequeos médicos, pero como ella misma dice, fue capaz de escuchar a la muerte susurrarle al oído y aun así no dejarla vencer.

 

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