A Ozzie Guillén: "Cállate, cállate… que me desesperas" (VÍDEO)

Alzo mi mano derecha y lo juro. Lo juro por Dios, por mis hijos, por la memoria de mi papá. Es más, hasta me hago un círculo en el pecho como solía hacerse Walter Mercado. Traté de no abrir mi bocota con relación a los comentarios de Oswaldo "Ozzie" Guillén,  pero está mañana cuando vi que su amor por Fidel Castro sigue generando polémica y adueñándose de los medios de comunicación, me dije: pues ni modo, hablemos del compatriota. Yo respeto casi todo en la vida, hasta la ignorancia ajena y es que creo que con su comentario el veterano pelotero demostró  que más allá de bates, pelotas y campos de juego, sabe muy poco.

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Y es que admirar a alguien, llámese, Fidel Castro, Augusto Pinochet, Kim Jong Il o Rafael Leónidas Trujillo, demuestra dos cosas: que en el fondo la persona es un  fascista que bien pudo engrosar las filas de los colaboradores de Mussolini y Hitler  o que su nivel cultural es bastante pobre –lo cual creo que es el caso del veterano pelotero- . Viniendo de Venezuela, al igual que él, sé bien que en mi país el credo popular es la polarización. A ambos bandos: opositores y chavistas, les cuesta reconocer el más mínimo alcance del contrario. Sin siquiera saber qué es lo que va a decir el de la tolda contraria a la mía, lo descalifico, porque desafortunadamente vivimos en una tierra de oponentes.  No hay mesura de ningún tipo, sino una neurótica ceguera, que se mezcla con sordera y que también a manera de protección hace que bendigamos cuanta estupidez se le ocurre a chavistas y opositores decir, dependiendo de cuál sea nuestro bando.

Que Guillén es chavista no es ninguna novedad. Así que como buen feligres de su líder Hugo Chávez,  le profesa admiración a Castro –papá adoptivo del canceroso mandatario- y estoy segura, que ni el mismo Guillén sabe por qué es que dice admirarlo tanto. Ah, ya me acordé porque se ha mantenido largo tiempo en el poder. Seguramente el atleta no sabe que su permanencia en el poder se ha sustentado en la doblegación de un pueblo. Pero eso es harina de otro saco.

Los comentarios de Guillén en Venezuela también hubiesen sido incendiarios. Los chavistas los estarían aplaudiendo como focas y los opositores lo estarían crucificando, cosa que ocurre cotidianamente con cualquiera que alce su voz a favor o en contra de un bando o de otro. Lo que pasa es que la falta de visión de Guillén hizo que se olvidara que no estaba dando una declaración a un medio local y que Time Magazine tendría repercusión internacional, sobre todo que sus desatinados comentarios llegarían a oídos de sus jefecitos, quienes ahora lo tienen en salsa. Está caminando por la cuerda floja y quizás hasta pierde el empleo – lo cual también me parece una exageración, después de todo en este país hay libertad de expresión y su capacidad de gerenciar un equipo no debería influir en sus opiniones políticas-. Lo cierto es que a este venezolano hay que recordarle dos dichos bien conocidos en nuestra patria: "en boca cerrada no entran moscas", " no expliques porque enredas" y sobre todo "calladito te ves más bonito".

Ya metiste la pata Ozzie. No des brazadas de ahogado. De corazón, espero que  tu lengua no te deje en la calle con una mochilita y diciendo "pipipi", como haría el Chavo del Ocho. Aunque quizás es una buena oportunidad para que materialices tu admiración por el régimen cubano y le pidas un trabajaito como entrenador de béisbol en un equipo en La Habana. Eso sí, asegúrate de que tu salario sea en pesos cubanos, para que  tu admiración crezca y se afiance cada día más.

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Te dije que no es la primera vez que Guillén muestra su admiración por Hugo Chávez y su combo, incluyendo a Fidel Castro.

Imagen vía Getty Images