Un trabajador indocumentado nominado como Mejor Actor al Oscar

 Con unas ganas únicas de comerse la Gran Manzana, con la fuerza  y el empuje que se tienen empezando la veintena, Demián Bichir  llegó a Nueva York. Quería subirse en los escenarios de Broadway, total ya tenía cierta experiencia actoral, porque desde los 14 años había asomado su rostro a la pantalla chica con la telenovela Rina.  Además de que viene de una familia de actores.

En vez de las marquesinas de Nueva York y los aplausos del público, lo envolvió el trabajo en un restaurante mexicano en la Capital del Mundo.

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Limpiar mesas y correr a la cocina a lavar los platos era una cotidiniad que se extendía  en su interminable jornada. Además, de la frustración que sentía al estar incapacitado de reclamar un buen salario por su condición de ilegal.

En el año 1986, se acogió a una amnistía que le permitió acariciar la famosa Green card, con su fotografía y nombre impresos en ella. Voló a Los Ángeles, buscando brillar bajo los reflectores de lo estudios en Hollywood, pero lo que consiguió fue frustración y puertas que se cerraban a su paso. Así que regresó a su México natal por un rato.

Sin embargo, toda esta experiencia fortaleció al hoy nominado como Mejor Actor al premio más codiciado de la industria cinematográfica mundial: el Oscar, terna en la que compite con titanes como  George Clooney, Jean Dujardin, Gary Oldman y Brad Pitt.

Toda esa experiencia de trabajador indocumentado, le sirvió para darle vida a Carlos Galindo, el padre luchador, a quien interpretó en la cinta A Better Life. A pesar de que la película no abarrotó la taquilla, sirvió de portaviones para que el actor mexicano alcanzara la importante nominación.

Demián Bichir, no era uno de los mexicanos más conocidos en Hollywood, tal y como sus compatriotas Diego Luna o Gael García Bernal, pero si es uno de los histriones latinos más recios de la industria hollywondense. De hecho, su interpretación de Fidel Castro, en la famosa cinta  Che, de Steven Soderbergh, nos dejó a muchos con la boca abierta. Personalmente cuando pienso en el dictador cubano, en sus años mozos, la imagen que salta en mi memoria es la de Bichir, cuya postulación a la estatuilla dorada es una recompensa al tesón de tantos años.

El hecho de que uno de los nuestros esté nominado al Oscar debe inflarnos el pecho de la emoción a todos los latinos que vivimos en Estados Unidos, pero más aún, el que haya sido postulado dándole vida a un trabajador indocumentado, un hombre común y corriente, de ésos que vemos por ahí cotidianamente, quienes forman parte de la fuerza trabajadora indocumentada de este país, que tanto han atacado políticos como los precandidatos republicanos y que tanto contribuyen a la economía estadounidense.

Así que al menos yo  - y sé que tú también- celebro con una ovación la nominación de Demián Bichir, quien caminará por esa alfombra roja el próximo domingo, representando dignamente a nuestra gente.

Échale una miradita a la actuación de Demián Bichir en "A Better Life"

Imagen vía "A Better Life"

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