Camino a la entrega del Oscar que ha estado rodeada de controversia

 Si pasas hoy cerca del teatro, donde tradicionalmente se entregan los Premios Oscar, verás decenas de personas trabajando febrilmente. La alfombra roja está prácticamente instalada, en el Hollywood Boulevard ya han sido colocadas las versiones gigantes de las estatuillas, todavía recubiertas con un plástico que parece a prueba de balas. Lo típico a dos días de la ceremonia.

Pero los meses que han antecedido a la entrega del máximo galardón del mundo del cine no han tenido nada de típicos. Los problemas comenzaron en noviembre cuando Brett Ratner, quien había sido contratado como productor general, hizo un desafortunado comentario incluyendo una palabra que es considerada insultante por la comunidad homosexual.

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El señor perdió el trabajo. Poco después, el actor Eddie Murphy, quien iba a ser el anfitrión renunció al puesto. Con lo que a menos de tres meses del espectáculo, la Academia de las artes y ciencias del cine tuvo que correr a encontrar substitutos.

Así que tendremos ante nuestras pantallas este domingo al comediante Billy Crystal, quien ya lo ha hecho muy bien en ocho oportunidades anteriores, aunque la última vez fue en 2004, en un mundo sin Twitter y facebook. Muchos piensan que el actor, de 63 años, tendrá problemas para conectarse con la audiencia. ¿Qué crees? A mí me parece que va a estar bien, pero veremos.

Otro problemita que encontró la Academia fue la quiebra de Kodak, que por años fue el patrocinante del teatro sede del evento. Este año no va a ser "directo desde el teatro Kodak de la Ciudad de Los Ángeles", aún no se sabe qué nombre le van a poner, lo que va a crear problemas para todos los reporteros que cubren el evento.

El más reciente sobresalto lo causó esta semana el actor Sasha Baron Cohen, reconocido internacionalmente por su personaje Borat, quien amenazó con llegar a los premios vestido como su más reciente rol El dictador, una sátira sobre los tiranos que gobiernan algunos países del mundo.

Aparte de esos inconvenientes, la temporada de premios que antecede a los Oscar este año ha sido gloriosa. Y digo gloriosa porque han participado en ella algunas de las principales estrellas de cine de nuestros tiempos, algo que no pasa muy a menudo.

Actores de la talla de Meryl Stripp, Viola Davis, George Clooney y Brad Pitt han estado en cada fiesta, cada ceremonia, cada foto. ¿Para qué? Te preguntarás, no es como si necesitan la promoción. Bueno, ellos no, pero sus películas sí. La carrera por los Oscar se parece mucho a una campaña presidencial. Hay que interactuar con los miembros de la Academia, asegurarse de que el nombre de la película salga a menudo en los medios de comunicación, es decir, apelar a las habilidades camaleónicas del actor y volverse político.

Este año se han filtrado pocos chismes sobre los detalles de la ceremonia, apenas que contará con una participación de Cirque du Soleil, aunque los rumores insisten en que tendrá una atmósfera nostálgica. Tampoco se sabe si se hará algún tipo de homenaje a Whitney Houston, que en The Bodyguard, protagonizó uno de los filmes más taquilleros de la historia.

Este año, no hay contendientes a película extranjera procedente de Latinoamérica, pero sí tenemos al mexicano Demián Bichir en la categoría de mejor actor, a la argentina Bérénice Bejo en actriz de reparto, el mexicano Emmanuel Lubezki  para mejor cinematografía, Fernando Trueba y Javier Mariscal para mejor película animada y el veterano brasileño Sergio Méndes para mejor canción.

¡Buena suerte para todos! Y amigas nos encontramos por Twitter para comentar. 

Imagen vía Flickr/PopCultureGeek.com